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Muralla sobre construcciones altoimperiales
Propuesta de reconstrucción de   vivienda prerromana
Crisis y adaptación



Tras la crisis del siglo III d.C. y, como consecuencia de la misma, la ciudad de Veleia ve reducida notablemente su superficie urbana. Con todo, para los estándares de la romanidad tardía peninsular, sigue siendo un núcleo a tener en cuenta, con sus más de 10 Ha. En este momento precisamente la ciudad emprende su última gran obra pública: la construcción de un potente cinturón amurallado. Se trata de una fortificación de un kilómetro y doscientos metros de perímetro, con un espesor de muros entre 4 y 5,5 metros y una altura conservada de más de 8 metros. Aún son visibles 16 de los cimientos de las torres de este recinto, en el que destaca la puerta sur, el principal acceso a la ciudad. Buena parte de los edificios públicos y de las necrópolis del asentamiento habrían sido utilizadas como cantera de material constructivo en la ejecución de la muralla. Sin embargo la trama al interior del recinto fortificado seguía siendo, básicamente la heredada de la precedente gran remodelación de época flavia y antonina. En el registro arqueológico se siguen constatando síntomas de renovación (desde nuevos programas decorativos mediante pinturas murales y mosaicos hasta sencillas reformas domésticas).


Aún durante toda la cuarta centuria y primera mitad de la siguiente se siguen dando muestras de la peculiar "vitalidad" tardorromana. Así se reocupan antiguos espacios públicos, instalándose en su lugar viviendas y sencillas instalaciones artesanales. Entre éstas, talleres metalúrgicos de forja y de refundición de chatarra de bronce.


Las antiguas residencias urbanas siguen utilizándose, al menos parcialmente. Así en la "Domus de Pompeya Valentina", en una de las tabernae ya arruinadas, se instala un vertedero. Sería una de las más recientes reformas urbanas que se constata en la ciudad de Veleia. Con posterioridad los datos son más esquivos, se registra, eso sí, la presencia de inhumaciones aisladas, datables entre fines del siglo V-principios del VI, al interior de viejos recintos habitacionales en lo que sería el final de la ciudad como tal, hasta su epílogo en la Edad Media.

La ciudad de Veleia, desde sus orígenes hasta el final del alto imperio



Contamos con algunos datos indirectos de los primeros contactos del poblado con el mundo romano, como el de la existencia de una comunidad organizada de Carietes y Vennenses (grupos humanos a los que pertenecerían los habitantes de Iruña-Veleia) que dedican una inscripción honorífica a su patrono (uno de los legados de Augusto en la Península en el 24-22 a.C.) hallada en el Área Sacra del Largo Argentina (Roma). Por su parte los primeros datos sobre la reorganización del poblado indígena se situarían, a través de la investigación arqueológica, hacia época tiberiana. A partir de aquí la información comienza a ser más sustanciosa. Se detecta una importante remodelación de época flavia, coincidente con la etapa de consolidación del poblamiento altoimperial en su entorno. Algunas Domus o mansiones urbanas se remodelan por completo, caso de la conocida como "Domus del Impluvium" (o "de Pompeya Valentina") de la ciudad de Veleia. En el siglo II d.C. se constatan igualmente reformas urbanas (tanto públicas como privadas): recrecidos de pavimentaciones, amortizaciones de saneamientos, etc. La etapa altoimperial puede considerarse la de máximo esplendor de la ciudad de Veleia, así como la de mayor extensión de su caserío y área suburbana, ocupando largamente unas 80 Ha. En ella se levantarían las infraestructuras públicas identificadas hasta la fecha: un posible recinto teatral, plazas, dos instalaciones termales, etc,


A esa fase corresponderían también las citas de Plinio, quien nos informa de su inclusión en el Conventus Cluniensis, al que Carietes y Vennenses se adscribían con cinco polis. Del mismo modo se recoge por Ptolomeo, quien cita a Velia o Veleia entre los oppida mediterráneos de los Caristios.


Precisamente al siglo II d.C. puede atribuirse un nuevo fragmento epigráfico que bien pudiera corresponder a un nuevo documento de patronato, hallado en las recientes excavaciones de este enclave.

Iruña antes de Veleia



Bajo los niveles de época romana de la ciudad de Veleia se oculta una compleja y, hasta fechas recientes, casi desconocida realidad. Se pensaba que el poblamiento prerromano se limitaba a la colina de Arkiz, existiendo una dislocación topográfica con respecto a la posterior urbe. Sin embargo, tanto los datos aportados por la prospección extensiva de su entorno, como las evidencias proporcionadas por los registros estratigráficos al interior de la ciudad amurallada tardía y, sobre todo, las numerosas secuencias estratigráficas obtenidas al exterior de la misma, indican que con anterioridad a la ciudad clásica, existió en el lugar de Iruña un gran poblado de varias decenas de Ha. de extensión, que llegaría a ejercer, presumiblemente, funciones de "lugar central" en su ámbito de influencia en el valle del Zadorra.


Las recientes investigaciones revelan una primera ocupación de Iruña en el tránsito entre el Bronce Medio y el Bronce Final. Este asentamiento continua ocupado, ininterrumpidamente, durante todo el 1er. Milenio a.C. Los ajuares recuperados señalan todo un entramado de influencias culturales: continentales, meseteñas y aún del valle del Ebro. Así durante la IIª Edad del Hierro se registran los principales avances de la época: como el desarrollo de la metalurgia del hierro, la incorporación de nuevas técnicas alfareras como el torno rápido o de nuevos inventos como el molino circular; a lo que se uniría la extensión de la agricultura cerealista. Las viviendas localizadas evidencian tanto la tradición del Bronce Final-Iª Edad del Hierro como la incorporación de los modelos mediterráneos que se produce a partir del Hierro II. En ese sentido se constata la presencia de cubetas (o fondos de cabaña), así como agujeros de poste excavados en la roca base del terreno, correspondientes posiblemente a viviendas de plantas curvas; pero también viviendas rectangulares con cimentaciones de zapata continua de lajas de caliza local. En ambos casos los levantes serían de armadura lígnea y tapial o adobe y las cubiertas vegetales.

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